En La Casa Encantada, aquella noche ya no quedaba tiempo para más. La hora en que los vecinos echarían el grito al cielo y se personarían las autoridades competentes para que dejáramos el recital de una vez, se acercaba. Fue entonces cuando desde la asociación nos dijeron que si queríamos interpretar esas últimas estrofas, tendríamos que darnos prisa. Aunque la cosa no salió demasiado atropellada, sí que suelo leer estos fragmentos de Morrison de manera más pausada. Aún así, la gente quedó contenta con el cierre del evento. Desde aquí, gracias a Raul, que estaba por allí y quiso plasmar el momento.
Arriba, en la foto de esta entrada, Disorder 3 viaja en penumbras por La Casa Encantada.
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